Cualquier tico que se haya colocado unas tenis y haya trotado algunos minutos ha experimentado ese delicioso sentimiento de libertad que conlleva el correr al aire libre.Muchos hemos participado en carreras dominicales de 10, 15 y hasta 21 kilómetros, pero correr 42.194 kilómetros (una maratón), es otra historia.
La maratón es una prueba que exige el máximo desempeño físico y mental de cualquier persona, tanto en los 6 a 8 meses previos de entrenamiento como el mismo día de la competencia. La mejor prueba de esto es que durante el entrenamiento, ni siquiera los corredores de alto rendimiento corren una maratón completa, precisamente por el nivel de desgaste físico que implica.
De esta forma, en el año 2003 el entrenador Olman Correa, se aboca a formar un equipo de corredores, como una forma de incentivar la práctica del atletismo, de ofrecer un servicio más en el Spa Corobicí y de entrenar con una meta específica, completar una Maratón.
Muy espiritual y con gran carisma, Olman es un entrenador y corredor de gran experiencia, tanto por su formación universitaria, como por sus múltiples Maratones, incluido su envidiable record personal de 2:54 horas. Él tenía muy claro que con una buena guía y mucha disciplina, personas ordinarias pueden hacer cosas extraordinarias.
El primer año el grupo no llegaba a 10 personas y por supuesto había algunos que por alguna lesión o falta de disciplina no completaban el entrenamiento, no obstante el entusiasmo por alcanzar la meta iba en aumento y ese pequeño grupo fue creciendo y tomando su propia identidad, hoy en día se hacen llamar “Los Correcaminos” y no es ni más ni menos que un equipo de 40 a 50 jóvenes (de cuerpo unos más que otros, pero de espíritu todos) que casi durante 8 meses al año entrenan regularmente con el fin de alcanzar esa ansiada meta, la Maratón y como suele suceder en los seres humanos, luego queda la espinita de la segunda, la tercera...

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